OpenAI prueba Aardvark, un agente de seguridad IA
OpenAI prueba Aardvark, un agente basado en GPT-5 que analiza repositorios, valida vulnerabilidades y propone parches con ayuda de Codex. La herramienta está en beta privada y detectó el 92% de los fallos en una prueba con repositorios de evaluación.

OpenAI ha presentado Aardvark, un agente de inteligencia artificial basado en GPT-5 que analiza código para encontrar vulnerabilidades, comprobar si pueden explotarse y proponer soluciones. Por ahora, está disponible solo para un grupo reducido de socios en una beta privada.
La herramienta está diseñada para trabajar de forma continua junto a los equipos de desarrollo. Revisa los cambios que llegan a un repositorio, compara cada modificación con el resto del proyecto y busca fallos que podrían abrir la puerta a un ataque.
No se limita a marcar líneas sospechosas. Aardvark intenta entender cómo funciona el software, igual que lo haría un investigador de seguridad humano: lee el código, estudia su diseño, escribe pruebas y utiliza herramientas para comprobar sus hipótesis.
Cómo funciona Aardvark
El sistema sigue varias etapas antes de avisar al equipo:
- Analiza el proyecto completo para crear un modelo de sus objetivos de seguridad y de las partes más delicadas de su diseño.
- Revisa cada cambio de código y también puede examinar el historial del repositorio cuando se conecta por primera vez.
- Explica el posible fallo paso a paso, con anotaciones que una persona puede revisar.
- Intenta reproducir el ataque en un entorno aislado para comprobar si la vulnerabilidad es realmente explotable y reducir los falsos positivos.
- Propone un parche mediante
Codex, el sistema de programación de OpenAI. El cambio queda adjunto al informe para que un desarrollador lo revise y decida si aplicarlo.
A diferencia de herramientas tradicionales como el fuzzing, que prueba un programa con grandes cantidades de entradas, o el análisis de componentes de terceros, Aardvark se apoya sobre todo en el razonamiento de un modelo de lenguaje y en el uso de herramientas. La promesa es detectar problemas que dependen de varias condiciones y que pueden pasar desapercibidos en revisiones automáticas más simples.
Qué resultados ha obtenido
OpenAI afirma que Aardvark lleva varios meses funcionando de forma continua en sus propios repositorios y en los de socios externos. En ese tiempo ha encontrado vulnerabilidades, errores de lógica, correcciones incompletas y problemas de privacidad.
En pruebas con repositorios preparados para medir su rendimiento, identificó el 92% de las vulnerabilidades conocidas y creadas artificialmente. Ese resultado corresponde a esos repositorios de evaluación, no a una garantía para cualquier proyecto.
La herramienta también se ha utilizado en proyectos de código abierto. OpenAI asegura que descubrió y divulgó de forma responsable varias vulnerabilidades, diez de ellas con identificadores CVE, el sistema usado para catalogar fallos de seguridad conocidos.
Por qué importa para ti
El software sostiene bancos, hospitales, administraciones, tiendas y servicios digitales. En 2024 se registraron más de 40.000 CVE, según los datos citados por OpenAI. Además, sus pruebas indican que alrededor del 1,2% de los cambios de código introducen errores.
Eso significa que un fallo puede entrar en una aplicación mediante una modificación pequeña y permanecer oculto hasta que alguien lo aproveche. Detectarlo mientras el código todavía se está desarrollando suele ser más rápido y barato que corregirlo después de un incidente.
Para los equipos, Aardvark no sustituye automáticamente a los expertos ni aplica cambios sin supervisión. Su papel es vigilar de manera constante, aportar pruebas sobre el riesgo y preparar una posible solución dentro de herramientas que ya utilizan, como GitHub y Codex.
OpenAI planea ofrecer análisis gratuitos a determinados repositorios de código abierto sin fines comerciales. La compañía también ha actualizado su política de divulgación coordinada para dar más margen a los desarrolladores y favorecer la colaboración cuando aparece un fallo.
La beta privada servirá para comprobar hasta dónde llega la detección en proyectos reales, cuánto ruido genera y si los parches propuestos son útiles. Lo importante no es que la IA encuentre cualquier error por sí sola, sino que pueda convertir una revisión de seguridad puntual en una vigilancia continua mientras el software cambia.