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Gemini mejora la tutoría y la colaboración en clase

Dos estudios de Google en Reino Unido e Italia muestran cómo Gemini puede apoyar la tutoría de matemáticas, aumentar la colaboración en clase y reducir parte de la presión docente. Los resultados también revelan límites: la mejora en tareas y cuestionarios no se reflejó todavía en pruebas estandarizadas.

Google afirma que Gemini puede ayudar a aprender matemáticas y a transformar la dinámica del aula, pero los resultados dependen de cómo se use. Dos estudios realizados en Reino Unido e Italia muestran avances en tutoría, participación y bienestar docente, junto con una advertencia importante: mejorar la comprensión diaria no siempre se traduce de inmediato en mejores resultados estandarizados.

Reino Unido: una tutoría de matemáticas más personalizada

Durante 10 semanas, más de 1.100 estudiantes de entre 12 y 15 años participaron en un ensayo controlado en escuelas británicas. La prueba se realizó en la plataforma educativa Eedi y comparó tres tipos de apoyo cuando un alumno respondía mal una pregunta:

  • Una pista fija.
  • La ayuda de un tutor humano.
  • Una tutoría interactiva basada en Gemini y los recursos pedagógicos de Eedi.

Los profesores siguieron de cerca el progreso de los estudiantes y ofrecieron apoyo en el aula. Además, expertos humanos revisaron cada respuesta generada por la IA antes de que llegara al alumno. No fue, por tanto, un sistema completamente autónomo.

Según los resultados publicados por Google, la calidad pedagógica del modelo mejoró casi un 25% frente al estudio del año anterior. La proporción de respuestas aprobadas directamente por los revisores pasó del 76% al 95%.

En las tareas de la plataforma y en los cuestionarios intermedios, los estudiantes que recibieron ayuda de Gemini obtuvieron resultados similares a los que trabajaron con tutores humanos. La IA también evitó dar simplemente la solución: en casi el 99% de las sesiones, guió al alumno para que razonara el problema, y los estudiantes resolvieron las matemáticas por sí mismos en más del 85% de las conversaciones.

Eso sí, el resultado tiene un límite claro. La mejora observada en las tareas y cuestionarios no apareció en las pruebas estandarizadas STAR durante esas 10 semanas.

La explicación propuesta es práctica: la tutoría paso a paso requiere más tiempo que una pista breve. Los alumnos resolvieron una media de 14 problemas por sesión con IA, frente a 19 con pistas estáticas. Al cubrir menos ejercicios, también avanzaron por menos contenidos del programa, aunque su ritmo de comprensión y su razonamiento parecieran mejorar.

Google prepara estudios que duren todo el curso escolar para comprobar si esa comprensión acaba reflejándose en pruebas más amplias. Por ahora, la conclusión no es que la IA sustituya al profesor, sino que puede ofrecer una ayuda individualizada cuando existe supervisión y tiempo suficiente.

Italia: menos clase magistral y más trabajo en grupo

El segundo estudio se desarrolló durante un año en 31 centros educativos italianos, en colaboración con la red Salesianos de Don Bosco y la Universidad Pontificia Salesiana de Roma. Participaron 1.600 docentes, que representaban a más de 24.500 estudiantes de entre 13 y 18 años.

El equipo comparó actividades y planificación de clases realizadas con y sin Gemini para Educación. El objetivo era observar no solo el aprendizaje, sino también la participación del alumnado y el bienestar de los profesores.

Los docentes que utilizaron Gemini para diseñar sus clases dijeron sentirse más creativos en su planificación: 79%, frente al 30% cuando no usaban la herramienta. La enseñanza basada en exposiciones frontales cayó un 38%, mientras que las actividades colaborativas dirigidas por los propios estudiantes casi se triplicaron.

La participación también aumentó. El nivel de implicación declarado por los alumnos pasó del 77% al 84% en las clases que sus profesores habían preparado junto con Gemini. En ellas, los estudiantes debatieron más puntos de vista y asumieron una mayor responsabilidad sobre su aprendizaje.

El estudio detectó además un efecto sobre la carga emocional del docente. La dependencia de la energía personal del profesor para mantener a la clase implicada se redujo un 66%. Al mismo tiempo, las clases en las que el propio diseño de las actividades generaba la participación pasaron del 23,2% al 52,2%.

Para ti, la diferencia importa. Gemini no aporta el mismo valor cuando se limita a generar respuestas que cuando se usa como compañero de planificación, tutor con límites claros o apoyo para adaptar materiales. En ambos estudios, el papel del docente siguió siendo central.

Lo que queda por vigilar es si estos beneficios se mantienen durante más tiempo y llegan a resultados académicos amplios. La experiencia en Reino Unido recuerda que una IA puede ayudar a pensar mejor sin aumentar automáticamente la cantidad de contenido aprendido. En el aula, la pregunta decisiva no es solo qué puede responder Gemini, sino cómo se integra en una enseñanza guiada por personas.