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Encuesta de Anthropic revela quién teme más a la IA

Una encuesta de Anthropic a 80.508 usuarios de Claude muestra que la IA aumenta la productividad, pero también el miedo a perder el empleo. La preocupación es mayor entre los trabajadores jóvenes y quienes ocupan puestos más expuestos a las tareas que Claude ya realiza.

Una encuesta de Anthropic a 80.508 usuarios de Claude muestra una tensión clara: la IA ayuda a muchas personas a trabajar más y mejor, pero también aumenta el miedo a perder el empleo, sobre todo entre quienes empiezan su carrera.

El estudio conecta por primera vez lo que las personas dicen sentir con los trabajos en los que Claude ya realiza más tareas. No es una predicción sobre qué empleos desaparecerán, sino una fotografía de cómo están viviendo los usuarios la llegada de estas herramientas.

Los trabajos más expuestos generan más preocupación

Aproximadamente uno de cada cinco participantes expresó preocupación por el desplazamiento laboral. La inquietud fue mayor en las ocupaciones donde Claude tiene más presencia, como programación y otras tareas digitales.

Por cada aumento de 10 puntos porcentuales en la exposición de un empleo a Claude, la preocupación por perderlo aumentó 1,3 puntos porcentuales. Además, las personas en el 25% de ocupaciones más expuestas mencionaron este temor tres veces más que quienes estaban en el 25% menos expuesto.

La diferencia también aparece según la experiencia profesional. Los trabajadores que están al comienzo de su carrera fueron mucho más propensos a temer que la IA sustituyera su puesto que los profesionales sénior.

El resultado encaja con una preocupación concreta: si una herramienta puede hacer parte del trabajo de un programador, analista o redactor, las empresas podrían necesitar menos personas para las tareas de entrada. En algunos casos, los usuarios también contaron que la IA no les quitó trabajo, pero sí permitió a sus jefes asignarles encargos más difíciles.

La productividad aumenta, pero no para todos por igual

Los usuarios que respondieron la encuesta describieron mejoras importantes. En una escala de 1 a 7, la valoración media de productividad fue de 5,1, equivalente a sentirse “sustancialmente más productivo”.

El dato tiene una limitación importante: participaron usuarios de Claude que decidieron contestar, y es probable que quienes perciben beneficios estuvieran más dispuestos a hacerlo. Además, el 42% no dio información suficiente para evaluar su productividad y un 3% dijo haber experimentado un efecto negativo o neutral.

Los mayores aumentos se concentraron en dos extremos del mercado laboral:

  • Profesionales con salarios altos, especialmente en gestión, programación y matemáticas.
  • Personas con empleos de salarios bajos que usan Claude para ampliar sus capacidades o iniciar proyectos propios.

Por ejemplo, algunos usuarios emplearon la herramienta para crear tiendas online, aplicaciones musicales o respuestas para clientes. La IA no solo les permitió terminar antes una tarea: en ciertos casos les ayudó a hacer cosas que antes no sabían hacer.

El principal beneficio es hacer más cosas

Entre quienes hablaron explícitamente de productividad, el beneficio más común fue la ampliación del alcance del trabajo. El 48% mencionó que ahora podía asumir nuevas tareas o capacidades. Otro 40% destacó que terminaba más rápido actividades que ya realizaba.

La diferencia es sencilla. Un contable puede usar IA para completar en 15 minutos un proceso que antes tardaba dos horas. Una persona sin formación técnica puede crear una aplicación. En ambos casos, la herramienta no solo acelera el trabajo: cambia lo que esa persona puede ofrecer.

La mayoría de quienes identificaron a un beneficiario dijo que las ganancias recaían en ellos mismos, mediante tareas más rápidas, más tiempo libre o nuevas responsabilidades. Sin embargo, el 10% de ese grupo señaló que los empleadores o clientes estaban aprovechando la IA para exigir más trabajo.

La brecha generacional también aparece aquí: el 80% de los profesionales sénior que identificaron un beneficio dijo que la ganancia era para ellos, frente al 60% de los trabajadores en etapas iniciales de su carrera.

Quienes más aceleran su trabajo también temen más

El estudio encontró una relación en forma de U entre la velocidad y la preocupación laboral. Quienes afirmaron que la IA ralentizaba su trabajo también expresaron bastante temor, especialmente en profesiones creativas donde la herramienta se percibe como rígida o poco útil.

Entre el resto de participantes, la relación fue directa: cuanto más aceleraba la IA el trabajo, mayor era el miedo a perder el empleo. Es una reacción lógica. Si una tarea que ocupaba horas puede resolverse en minutos, el trabajador puede preguntarse cuánto valor tendrá su puesto dentro de unos años.

Anthropic advierte que los resultados no representan a todos los trabajadores. La encuesta solo incluyó a usuarios de cuentas personales de Claude que quisieron responder, no a una muestra general de la población ni a la mayoría de usuarios empresariales. Además, la empresa dedujo la profesión y la experiencia de las respuestas abiertas, por lo que algunas clasificaciones pueden ser incorrectas.

Aun con esas limitaciones, el estudio apunta a una realidad que ya se está formando: la IA puede aumentar las capacidades de una persona y, al mismo tiempo, hacer que su puesto parezca menos seguro. Lo que habrá que vigilar ahora es quién se queda con ese aumento de productividad: el trabajador, la empresa o el cliente.

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