Encuesta de Anthropic revela qué teme EEUU de la IA
Una encuesta de Anthropic a 51.993 estadounidenses muestra que la principal esperanza para la IA es curar enfermedades, mientras que el mayor temor es la pérdida de empleo. El 71% apoya la intervención del Gobierno y solo el 15% confía en las empresas de IA para decidir cómo debe desarrollarse la tecnología.

Anthropic encuestó a casi 52.000 estadounidenses y encontró una mezcla clara de esperanza y desconfianza hacia la inteligencia artificial: quieren que ayude a curar enfermedades, pero temen perder sus empleos y depender demasiado de ella.
El estudio, realizado entre noviembre y diciembre de 2025, es el primer informe de Anthropic Public Record, una serie con la que la empresa busca conocer la opinión de la población general, incluidos quienes todavía no usan IA.
Curar enfermedades es la principal esperanza
El 48% de los participantes colocó la cura de enfermedades como el cáncer o el alzhéimer entre sus tres principales expectativas para la IA. La segunda fue ayudar a las personas con discapacidad, con un 36%.
Después aparecen dos opciones empatadas, con un 23% cada una:
- Impulsar el progreso tecnológico.
- Hacer la vida más fácil en general.
Las opciones relacionadas con sustituir el contacto humano, como la terapia o reducir la soledad, quedaron entre las menos populares. La gente ve más valor en que la IA resuelva problemas concretos que en que ocupe el lugar de otras personas.
El empleo es el mayor temor
La pérdida de puestos de trabajo fue la preocupación más extendida: el 64% de los estadounidenses dijo estar preocupado por ella. Fue el miedo principal en todos los estados y tanto entre demócratas como entre republicanos.
El segundo temor fue la dependencia cognitiva, es decir, que el uso constante de IA termine debilitando la capacidad de pensar por cuenta propia. Lo mencionó el 56%. La desinformación quedó en tercer lugar, con un 52%.
También aparecen entre las preocupaciones más habituales el uso criminal de la IA, la vigilancia y el terrorismo. En general, los encuestados temen más los usos dañinos de la tecnología que una IA que actúe por sí sola o se salga de control.
La preocupación por el empleo, además, no se distribuye como cabría esperar. Las personas con estudios de posgrado muestran casi diez puntos más de inquietud que quienes tienen educación secundaria o inferior. Sin embargo, quienes usan IA a diario en el trabajo están menos preocupados que quienes nunca la utilizan: 54% frente a 70%.
La experiencia directa parece cambiar la percepción. Quienes trabajan con estas herramientas conocen mejor sus límites y también pueden ver cómo sirven para complementar parte de su trabajo, en lugar de sustituirlo por completo.
La gente reconoce capacidades, pero no quiere cederlo todo
Los encuestados valoran bastante bien el rendimiento actual de la IA en algunas tareas. El 75% considera que puede investigar igual o mejor que una persona. En atención y soporte, la cifra baja al 44%.
Pero reconocer una capacidad no significa querer usarla en el propio empleo. Incluso en investigación y análisis de datos, dos áreas donde la IA recibe mejores valoraciones, casi la mitad de los participantes dijo que no quiere ninguna intervención de estas herramientas en su trabajo.
La aceptación aumenta cuando la gente percibe que la IA es competente en una tarea concreta. Aun así, el resultado muestra una diferencia importante entre lo que las personas creen que la tecnología puede hacer y lo que están dispuestas a delegarle.
Siete de cada diez apoyan la regulación
El 71% de los encuestados cree que el Gobierno debe participar en el desarrollo y la regulación de la IA. El apoyo alcanza el 79% entre demócratas, el 68% entre republicanos y el 69% entre independientes.
Las áreas en las que más piden intervención son:
- Privacidad, con un 56%.
- Seguridad infantil, con un 52%.
- Responsabilidad por daños, con un 49%.
Cuando Anthropic preguntó qué medidas ayudarían más a que la IA beneficie a la humanidad, las respuestas principales fueron hacer legalmente responsables a las empresas por los daños que causen, con un 47%, y priorizar la seguridad sobre el crecimiento, con un 44%.
La confianza en las compañías de IA es baja: solo el 15% cree que pueden tomar buenas decisiones sobre cómo desarrollar y utilizar la tecnología. Es una cifra inferior a la confianza en el Gobierno federal, los gobiernos estatales y locales, los organismos internacionales y los expertos independientes.
Qué cambia para ti
La encuesta no predice exactamente cómo evolucionará la IA, pero sí dibuja el punto de partida de la opinión pública. La mayoría quiere sus beneficios, sobre todo en salud y accesibilidad, pero no acepta que el progreso se mida únicamente por la velocidad con la que se lanzan nuevos sistemas.
Anthropic repetirá el estudio para seguir los cambios a medida que aumenten las capacidades y el uso de la IA. La empresa también planea ampliar la investigación fuera de Estados Unidos. El dato que conviene vigilar es si la experiencia práctica reduce los temores o si, por el contrario, confirma que hacen falta más controles sobre empleo, privacidad y responsabilidad.