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Anthropic entrevista a 1.250 profesionales sobre IA

Anthropic usó Claude para entrevistar a 1.250 profesionales sobre su relación con la IA. La mayoría valora el tiempo que ahorra, pero persisten la ansiedad laboral, el estigma y la desconfianza en tareas críticas.

Anthropic usó una IA para entrevistar a 1.250 profesionales sobre cómo trabajan con inteligencia artificial. El resultado muestra una relación menos simple de lo que suelen sugerir los titulares: la mayoría valora el tiempo que ahorra, pero también teme perder autonomía, reconocimiento o incluso su profesión.

La herramienta se llama Anthropic Interviewer y funciona sobre Claude. Puede planificar entrevistas, hacer preguntas de seguimiento en tiempo real y analizar después cientos de conversaciones. En este primer ensayo participaron 1.000 trabajadores de distintas áreas, 125 creativos y 125 científicos.

La IA ahorra tiempo, pero no elimina la preocupación

En el grupo general, el 86% dijo que la IA le ahorra tiempo y el 65% se mostró satisfecho con su papel en el trabajo. Sin embargo, el 55% expresó ansiedad por su impacto futuro y el 69% mencionó el estigma que todavía acompaña a su uso en la oficina.

La tensión aparece en una idea repetida: las personas quieren delegar lo rutinario, pero conservar las tareas que sienten que definen su profesión. Para muchos, el futuro no consiste en que la IA haga todo, sino en pasar a supervisar sistemas, revisar resultados y ocuparse de la parte más humana del trabajo.

El 48% imaginó una transición hacia puestos centrados en gestionar o controlar sistemas de IA. En la práctica, eso podría significar que un profesor automatice parte de la administración para dedicar más tiempo a sus alumnos, o que un profesional de comunicación revise y oriente el trabajo generado por un modelo en lugar de producir cada pieza desde cero.

La percepción de colaboración también tiene matices. El 65% describió su uso principal como una forma de apoyo, mientras que el 35% habló de automatización. Anthropic advierte que esta visión no coincide exactamente con otro análisis basado en conversaciones reales de Claude, donde las tareas automatizadas y colaborativas aparecían más equilibradas. La diferencia puede deberse a que las personas adaptan los resultados después del chat o describen su uso de forma distinta a como ocurre en la práctica.

Los creativos ganan productividad y pierden seguridad

Entre los profesionales creativos, el 97% afirmó que la IA le ahorra tiempo y el 68% dijo que mejora la calidad de su trabajo. Algunos la usan para investigar, generar ideas, editar material o acelerar tareas repetitivas. Una fotógrafa, por ejemplo, explicó que la edición de un proyecto pasó de unas 12 semanas a alrededor de 3.

Pero el beneficio convive con una preocupación fuerte. El 70% mencionó el juicio negativo de colegas o clientes por usar IA. También aparecieron temores sobre el reemplazo, la saturación de los mercados con contenido barato y la pérdida de control sobre las decisiones creativas.

Los 125 participantes creativos dijeron que querían mantener el control de sus obras. Aun así, varios reconocieron que la IA ya influye en decisiones que antes tomaban ellos. Esa contradicción resume su situación: las herramientas hacen más viable producir, pero también pueden cambiar qué significa ser autor y cuánto valor económico conserva ese trabajo.

Los científicos todavía no confían en ella para investigar

Los científicos fueron más prudentes. Usan IA sobre todo para revisar bibliografía, escribir manuscritos, programar y corregir análisis. Todavía no suelen confiarle las partes centrales de su trabajo, como formular hipótesis, diseñar experimentos o interpretar resultados decisivos.

La fiabilidad fue un obstáculo en el 79% de las entrevistas. El problema no es solo que un modelo pueda equivocarse, sino que comprobar cada respuesta puede consumir tanto tiempo como hacer la tarea sin ayuda. También preocupan la confidencialidad de los datos, la inconsistencia de las respuestas y la dificultad de usar IA en entornos con requisitos de seguridad.

A pesar de esas reservas, el 91% de los científicos quería más asistencia de IA. Muchos imaginan un sistema capaz de encontrar relaciones que no son evidentes, proponer hipótesis y conectar grandes bases de datos. Quieren un socio de investigación, pero las herramientas actuales todavía no cumplen ese papel de manera fiable.

Entrevistas automáticas con supervisión humana

Anthropic Interviewer trabaja en tres etapas:

  • Planificación: prepara un guion común para todas las entrevistas, pero deja espacio para desviarse según cada respuesta.
  • Entrevista: conversa con cada participante durante unos 10 a 15 minutos y adapta las preguntas en tiempo real.
  • Análisis: agrupa temas, responde a las preguntas de investigación y extrae ejemplos para que los revisen investigadores humanos.

El estudio no convierte automáticamente las respuestas en una verdad general sobre el mercado laboral. Los participantes fueron reclutados mediante plataformas de trabajo colaborativo y proceden principalmente de contextos occidentales. Además, sabían que hablaban con una IA sobre IA, algo que pudo influir en sus respuestas.

Anthropic también reconoce que las personas pueden describir su uso de forma distinta a como realmente trabajan. El estudio ofrece una fotografía del momento, no una predicción sobre cómo evolucionarán esas relaciones con el tiempo.

El siguiente paso ya está en marcha: Anthropic invita a algunos usuarios de Claude a participar en entrevistas públicas de 10 a 15 minutos sobre el papel que quieren que tenga la IA en sus vidas. Las respuestas se analizarán de forma anonimizada y podrían influir en futuros productos, políticas y modelos.

La señal más importante del estudio no es que la IA vaya a reemplazar a todos los profesionales ni que vaya a mejorar todos los trabajos. Es que la adopción avanza mientras cada grupo negocia sus propios límites: qué tareas delegar, qué decisiones conservar y cuánto error está dispuesto a aceptar. Esa discusión, más que la automatización por sí sola, definirá qué lugar ocupa la IA en el trabajo cotidiano.